lunes, 7 de enero de 2013

Parmenides de Elea

A Parmenides se le conoce como el fundador de la Metafísica en Occidente ( metafísica deriva del griego μεταφυσική, que significa «más allá de la naturaleza»). El estudio del ser en cuanto que es, filósofos como Platón y Aristóteles le guardan una gran deuda con la vía de la verdad de Parménides. La vía de la verdad se ocupa de «lo que es» o «ente», y expone varios argumentos que demuestran sus atributos: es ajeno a la generación y la corrupción y por lo tanto es inengendrado e indestructible, es lo único que verdaderamente existe es homogéneo, inmóvil y perfecto. Niega la existencia de la nada.

Hoy tratamos este filósofo porque hoy ante una breve discusión con un amigo nos decía que leía un libro de Eduardo Punset acerca del alma y de cómo esta se crea a nivel celular en no se qué hemisferio cerebral y sentí cierta pena al simplificar tanto algo tan "tangible" como el logos, ¿ se puede deducir que el ser, el alma, es fruto de unas células que se hallan en el cerebro ? ¿ enconces sólo el que tiene cerebro desarrollado tiene alma ? A mi modo de ver, me resulta impensable y es mi mera opinión. Javier Pérez Bris es quien es, no hay ningún otro como él es ni lo habrá, y no creo que esto se deba a un conjunto de células del cerebro y su disposición. Nunca habrá otro Javier Pérez Bris por mucho que clonemos sus células. Esta conversación me dio en pensar en un filósofo griego presocrático que vimos hace un par de años: Parménides de Elea.



Nació entre el 530 a. C. y el 515 a. C en la ciudad de Elea, colonia griega del sur de Magna Grecia (Italia). Parménides escribió una sola obra: un poema filosófico en verso épico del cual nos han llegado únicamente algunos fragmentos conservados en citas de otros autores. Los especialistas consideran que la integridad de lo que conservamos es notablemente mayor en comparación con lo que nos ha llegado de las obras de casi todos los restantes filósofos presocráticos, y por ello su doctrina puede ser reconstruida con mayor precisión.

En dicho poema el autor realiza una serie de invocaciones para conseguir el favor de una diosa no identificada con el objeto de poder acceder al verdadero conocimiento, Parménides nos expone su doctrina: la afirmación del ser y el rechazo del devenir, del cambio. El ser es uno, y la afirmación de la multiplicidad que implica el devenir, y el devenir mismo, no pasan de ser meras ilusiones. El poema expone su doctrina a partir del reconocimiento de dos caminos para acceder al conocimiento: la vía de la verdad y la vía de la opinión. Sólo el primero de ellos es un camino transitable, siendo el segundo objeto de continuas contradicciones y apariencia de conocimiento.
"Ea, pues, que yo voy a contarte (y presta tu atención al relato que me oigas)
los únicos caminos de búsqueda que cabe concebir:
el uno, el de que es y no es posible que no sea,
es ruta de Persuasión, pues acompaña a la Verdad;
el otro, el de que no es y el de que es preciso que no sea,
este te aseguro que es sendero totalmente inescrutable."

La vía de la opinión parte, dice Parménides, de la aceptación del no ser, lo cual resulta inaceptable, pues el no ser no es. Y no se puede concebir cómo la nada podría ser el punto de partida de ningún conocimiento. ("Es necesario que sea lo que cabe que se diga y se conciba. Pues hay ser, pero nada, no la hay.") Por lo demás, lo que no es, no puede ser pensado, ni siquiera "nombrado". Ni el conocimiento, ni el lenguaje permiten referirse al no ser, ya que no se puede pensar ni nombrar lo que no es. ("Y es que nunca se violará tal cosa, de forma que algo, sin ser, sea."). Para alcanzar el conocimiento sólo nos queda pues, la vía de la verdad. Esta vía está basada en la afirmación del ser: el ser es, y en la consecuente negación del no ser: el no ser no es.
"Y ya sólo la mención de una vía
queda; la de que es. Y en ella hay señales
en abundancia; que ello, como es, es ingénito e imperecedero,
entero, único, inmutable y completo."

 

Afirma Parménides en estas líneas la unidad e identidad del ser. El ser es, lo uno es. La afirmación del ser se opone al cambio, al devenir, y a la multiplicidad. Frente al devenir, al cambio de la realidad que habían afirmado los filósofos jonios y los pitagóricos, Parménides alzara su voz que habla en nombre de la razón: la afirmación de que algo cambia supone el reconocimiento de que ahora "es" algo que "no era" antes, lo que resultaría contradictorio y, por lo tanto, inaceptable. La afirmación del cambio supone la aceptación de este paso del "ser" "al "no ser" o viceversa, pero este paso es imposible, dice Parménides, puesto que el "no ser" no es. Juicios posteriores acerca de él:

  • Platón, por medio de los personajes de sus diálogos, lo llama «el grande» (Sofista 237 a), «padre» (241 d), hace decir a Sócrates que Parménides es «venerable y temible a la vez (...) se me reveló en él una magnífica y muy poco frecuente profundidad de espíritu» (Teeteto 183 e).
  • Aristóteles reconoce que Parménides tiene una posición especial dentro de los primeros filósofos, y lo distingue de los «fisiólogos» o filósofos de la naturaleza, puesto que su pensamiento torna imposible el saber acerca de la misma (de Caelo 298b 14-24; Física 184b15). A la vez, lo destaca del grupo de los monistas, por manifestar una visión sobre lo Uno más profunda, según el concepto, y no según la materia (Metafísica, 986b10 - 30).
  • Hegel dice de él: «Con Parménides comenzó el filosofar auténtico; en ello hay que ver el ascenso al reino de lo ideal. Un hombre se libera de todas las representaciones y opiniones, les niega toda verdad y dice: Sólo la necesidad, el ser, es lo verdadero.»
  • Heidegger ha reconocido la intelección de Parménides como el comienzo de la historia de la metafísica, esto es, el encubrimiento del principio de la metafísica.

2 comentarios:

  1. Ta' to' claro. Solo lo que "es" tiene nombre. Como en esukera y su dualidad Izana (el ser) / Izena (el nombre), y lo que "no es" no tiene nombre. por fin me entero de algo ;)

    Un saludo.

    P.D.: En serio, muy bueno el post.

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  2. De la nada no se puede hablar así que nada. :) Uno, que a veces se pone a divagar y en estos temas que no se perciben con los sentidos cuesta un poco enterarse de algo. Gracias por el apunte de la dualidad vasca que desconocía. Salu2.

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