La torre fue levantada en el siglo XIV por el monarca Pedro I el Cruel. Antiguamente es casi seguro que formara parte de un castillo o fortaleza de la que hoy no queda nada. Con el paso de los siglos llegó a pertenecer a la Corona, que la utilizaba como cárcel de personajes importantes. Tal fue el caso de la Princesa de Éboli.
Torre de Éboli. Foto: Edy García.
Para acceder a ella se entraba directamente a la primera planta a través de una puerta ubicada a cierta altura en el lado norte de la torre hoy desaparecida. En esta planta hay una escalera de piedra que va a dar al segundo piso, planta que cuenta con una gran sala con chimenea. A nivel del suelo hay una tercera estancia, con bóvedas de cañón y una escalera pegada al muro. La Princesa estuvo encerrada tras la ventana enrejada que hay bajo el escudo en damero que podemos ver en una de sus fachadas.
Por la torre pasaron en 1590 Antonio Pérez y cuando éste huyó hasta Aragón, escapando así de las manos de Felipe II, ocuparon su lugar su esposa, Juana Coello y sus hijos. El cautiverio de la familia de Pérez en Pinto duró ocho años.
El terrible frío que padecía la Princesa en Pinto y las enfermedades que de ello se derivaron, fue la razón principal para que el monarca accediera a trasladarla a otra prisión, el castillo de Santorcaz. Las gestiones del duque de Medina Sidonia, yerno de la Princesa, casado con su hija Ana de Silva, fueron vitales para el traslado de prisión.
Recreación de la Princesa de Éboli en la torre. Imagen del panel explicativo.
Los compromisos de Ruy motivaron su presencia en Inglaterra por lo que los cinco primeros años de matrimonio, apenas estuvieron tres meses los cónyuges juntos. Fue una de las mujeres de más talento de su época, y aunque perdió un ojo a causa de un entrenamiento de esgrima, se la estimaba como una de las damas más hermosas de la corte española. Entre las teorías que se barajan sobre la pérdida de su ojo derecho, la más respaldada es la que asegura que la princesa fue dañada por la punta de un florete manejado por un paje durante su infancia. Pero este dato no es claro, quizá no fuese tuerta sino estrábica, aunque hay pocos datos que mencionen dicho defecto físico. En cualquier caso, su defecto no restaba belleza a su rostro; su carácter altivo heredado de los Mendoza y su amor por el lujo se convirtieron en su mejor etiqueta de presentación, y ejerció una gran influencia en la corte.
Ana de Mendoza y la Cerda, Princesa de Éboli. Por Alonso Sanchez Coello, pintor de cámara de Felipe II.
Debido a su alta posición, mantenía relaciones cercanas con el primero príncipe y luego rey Felipe II, lo que animó a varios a catalogarla como amante del rey, principalmente durante el matrimonio de éste con la joven Isabel de Valois, de la cual fue amiga. Lo que sí parece seguro es que, una vez viuda (1573) sostuvo relaciones con Antonio Pérez. Antonio era seis años mayor que ella y no se sabe realmente si lo suyo fue simplemente una cuestión de amor, de política o de búsqueda de un apoyo que le faltaba desde que muriera su marido. Estas relaciones fueron descubiertas por Juan de Escobedo, quien además mantenía contactos con los rebeldes holandeses. Antonio Pérez, temeroso de que revelase el secreto, le denunció ante el rey de graves manejos políticos y Escobedo apareció muerto a estocadas en la calle Camarín de la Almudena de Madrid, de lo que la opinión pública acusó a Pérez; pero pasó un año hasta que el rey dispuso su detención. Los motivos de la intriga que llevaron al asesinato de Escobedo y a la caída de la princesa no son claros. Parece probable, junto a la posible revelación de la relación amorosa entre Ana y Antonio Pérez, también la existencia de otros motivos, como una intriga compleja de ambos acerca de la sucesión al trono vacante de Portugal y contra don Juan de Austria, en su intento de casarse con María Estuardo, reina de Escocia.
El escritor y divulgador Nacho Ares, que puedes seguir en el programa Ser Historia en la Cadena Ser, desmembra ampliamente este suceso y todo lo que le rodea con lugares, protagonistas, documentación, etc.. en http://www.nachoares.com/html/princesa-eboli/html/index.html.



Muy bueno, Edy, ameno e instructivo como siempre. Cada entrada que te leo me siento mas ignorante y mas aún teniendolo tan cerca. Sigue así.
ResponderSuprimirHola Geeeeeeel, ya somos dos, todo esto es nuevo para mí también, a ver si así nos empapamos un poco de lo que tenemos por los alrededores y conocer un poco de nuestro pasado.
ResponderSuprimir1 abrazo!!